miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Es el periodismo ciudadano el mejor aliado informativo en tiempos hostiles?


¿Es el periodismo ciudadano el mejor aliado informativo en tiempos hostiles?

En momentos críticos, un ciudadano con un teléfono es un potencial generador de información valiosa para la comunidad, ante esto, el oficio periodístico queda en segundo término.

Por: Ana Paula de la Torre -


citizen journalism largeSegún la Real Academia de la Lengua Española (RAE), un periodista es “una persona dedicada profesionalmente, a tareas literarias o gráficas de información, o creación de opinión”. Sin embargo, en los últimos años, este concepto se ha enriquecido en la percepción colectiva: si un periodista es aquel que recolecta, analiza y trata con información de interés público, entonces lo anterior puede ser concretado por cualquiera que tenga la disposición. La raíz de esta  discusión, para muchos ya superada, radica en que el periodismo ha estado ligado tradicionalmente a un oficio.
En esta era digital los conceptos son, recurrentemente, rebasados por la realidad: como ha sucedido con la concepción tradicional del periodismo, hoy, cualquier persona que disponga de una cámara de video, puede documentar y registrar sucesos trascendentes. Finalmente, el objetivo de este oficio es la  extracción de la información relevante para la ciudadanía, y aunque un periodista profesional ostentaría una ventaja en el tratamiento de la información,  el objetivo esencial es que esta sea pertinente.
Hoy, las manifestaciones espontáneas de documentación en la red, están creando bases de datos que podrían incluso suplantar eventualmente a los tradicionales medios de comunicación, sobre todo en los casos de conflictos donde generalmente los medios son cuestionados, o incluso ni siquiera tienen acceso a ser testigos experienciales de ciertos sucesos.
En Siria, algunas iniciativas digitales, han documentado la información recolectada por periodistas civiles, que han enriquecido la data sobre el conflicto armado de ese país.
También, hace unos días en México, un fenómeno sin precedentes emergió a partir de una iniciativa promovida por la organización en pro de la libertad de expresión, Article 19, la cual emitió una convocatoria para “monitorear”, desde la ciudadanía, el transcurso de la manifestación conmemorativa de la masacre estudiantil, perpetuada por el gobierno en 1968.
En la toma de protesta del actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, varias organizaciones denunciaron detenciones indiscriminadas en el evento. En este contexto, Article 19, previó que la marcha del 2 de octubre podría estar permeada de un hostil ambiente, por lo que organizó esta red de monitoreo, a partir de periodistas independientes o periodistas ciudadanos. Gracias a esta campaña, se logró documentar evidencia de policías vestidos de civiles en actos de  aprehensiones, una situación que en un principio había sido negada en un por las autoridades de la Ciudad de México.
El principal argumento de los grandes medios de comunicación, en contra del valor del periodismo ciudadano, es que este resulta efímero, responde a la inmediatez y carece de una jerarquización de la información que únicamente se aprende mediante el oficio. Sin embargo, los ejemplos prácticos demuestran la trascendencia de las evidencias informativas, sin importar si el testigo es o no un profesionista de la información: finalmente la pertinencia de las historias contadas, resulta la característica más relevante para que estas cumplan con su papel informativo, y por lo tanto, periodístico.

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